Pequeños ajustes que abren grandes oportunidades
¿Das clases de fútbol, baile, música, natación o arte? Crear espacios inclusivos comienza con pequeñas acciones que permiten que las personas con síndrome de Down participen, aprendan y disfruten de cada actividad.
A través de estrategias sencillas, como dar instrucciones claras, utilizar apoyos visuales y respetar el ritmo de aprendizaje de cada persona, podemos facilitar su participación y crear experiencias más accesibles para todos.
Para promover una participación real, podemos poner en práctica cinco acciones:
- Dar instrucciones cortas, una a la vez, acompañadas de demostraciones
- Utilizar imágenes y horarios visuales para facilitar la comprensión
- Anticipar los cambios de rutina
- Dirigirnos directamente a la persona, reconociendo su autonomía; y valorar su progreso en función de sus propios avances, sin compararla con los demás.
Actividades donde todos pueden participar
La inclusión no significa hacer las cosas más fáciles, sino encontrar distintas maneras de enseñar y acompañar para que cada persona tenga la oportunidad de desarrollar sus habilidades.
Con paciencia, creatividad y disposición para adaptar nuestras prácticas, podemos construir espacios deportivos y artísticos donde cada persona se sienta valorada, participe activamente y disfrute de aprender junto a los demás.